Hasta siempre Ennio Morricone: Magia y emoción para nuestro espíritu

El director de orquesta fue el creador de las bandas sonoras más memorables de la historia del séptimo arte; el autor de más de 500 obras para el cine y televisión partió a los 91 años.

En reiteradas ocasiones me ocurre que algunas canciones y melodías las asocio a personas, lugares o situaciones; lo mismo ocurre cuando cierta música me recuerda una escena que me causó miedo, tristeza, asombro o alegría frente a la pantalla grande. Aquí se me viene a la mente mis compositores favoritos para el séptimo arte.

Aún tengo fresca en la memoria la primera vez que fui a ver a mi banda de toda la vida, Metallica. Fue el verano del 2010 en el Club Hípico de Santiago con un marco de público que superó las 50 mil almas, era la tercera ocasión que estos monstruos del metal visitaban nuestro país.

La banda norteamericana desde que partió, a inicios de la década de los ochenta y hasta hoy, comienza sus conciertos con la obra más famosa de Ennio Morricone, “The ectasy of gold” (El éxtasis del oro) perteneciente a la banda sonora de “El bueno, el malo y el feo” (1966), y aquel show en Santiago no fue la excepción.

Fue un momento mágico en que se fusionaba el cine y el metal, que más podía pedir, mejor imposible; en las pantallas gigantes, ubicadas en los extremos del escenario, aparecía la imagen más emblemática del filme, el “Tuco”, Eli Wallach, corriendo frenéticamente por un cementerio repleto de cruces en busca del botín de 200 mil dólares en oro y de fondo la música de Morricone, un recuerdo difícil de olvidar para quienes somos admiradores de la obra del maestro y de la mejor banda metal del planeta.

Así la reciente partida del reconocido compositor italiano a sus 91 años por complicaciones tras una seria caída dejó una huella imborrable en la historia del cine y trae a la memoria hermosos recuerdos de mis cintas favoritas en que su colaboración influyó en forma decisiva en el resultado final de exitosos clásicos de la filmografía mundial.

Morricone tiene un increíble récord, fue autor de 500 bandas sonoras para cine y televisión, mis preferidas para los “spaghetti western” de la “Trilogía de dólar” de Sergio Leone, que permite conocer la personalidad de sus enigmáticos personajes, creando una parodia de ellos y muchas veces anunciando su ingreso en pantalla.

En estas películas sus melodías recrean ambientes calcinados por un sol polvoriento, una atmósfera enrarecida a través de sonidos concretos como goteos, moscas zumbantes o el enervante sonido de una cajita de música.

Su aporte fue fundamental en la historia del cine y convirtió en leyendas a películas como: “El Bueno, el malo y el feo” (1966), “Érase una vez el Oeste” (1968), “Érase una vez en América” (1984), «Nuevo Cinema Paradiso» (1988), «La misión» (1986) y «Novecento» (1976).

En ese sentido Morricone fue un compositor más universal que abordó todos los géneros en comparación a otros grandes asociados a cineastas de renombre, por ejemplo, John Williams, con George Lucas y Steven Spielberg; Bernard Herrmann, con Orson Welles y Alfred Hitchcock; y Nino Rota, con Federico Fellini y Vittorio de Sica.

Aunque escribió cientos de composiciones para películas memorables Morricone fue nominado al Oscar sólo en seis ocasiones, recién el 2016 ganó la estatuilla dorada por su musicalización para el western “Los ocho más odiados”, dirigida por Quentin Tarantino, gran admirador del italiano quien partió a la eternidad y nos dejó un tremendo legado musical para recordarlo por siempre.

Por Andrés Forcelledo Parada

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