Primera carta pública al Senado y Cámara de Diputados

Sres.y Sras,
Senadores, Senadoras, Diputados y Diputadas de Chile
Presente

De nuestra consideración, Esta carta tiene como objetivo informarles lo que ocurre en una zona del
país en el que vivimos y del que Uds. también forman parte.

Somos una Asociación Gremial que agrupa a pequeños y medianos empresarios forestales. Nos esforzamos todos los días del año para dar un trabajo digno y justo a cerca de 20.000 trabajadores entre las regiones del Maule y de Los Lagos. Pero tenemos un gran problema, hace ya bastante
tiempo somos el blanco de la violencia en los bosques y caminos, violencia que hoy se apoderó de las regiones del desde Bío Bío al sur. Grupos delictuales, bandas armadas y guerrillas rurales atacan a nuestros trabajadores, los que son emboscados en caminos rurales, golpeados en sus lugares de trabajo y también baleados y secuestrados. Además, se destruyen nuestros equipos
móviles, camiones y logística necesaria para poder trabajar en el bosque.

Esta violencia arroja datos realmente alarmantes en los últimos 7 años:

190 ataques incendiarios, 610 equipos de trabajo quemados, 2.000 puestos de trabajo perdidos y trabajadores heridos a bala sólo por el hecho de ir a trabajar al bosque.

Entendemos que Uds. estimen que esto no es un problema dado que a la fecha, y a la luz del trabajo que desarrollan, no se han presentado ni aprobado propuestas e iniciativas relativas a la grave situación planteada, ni que sean promovidas por este poder del Estado. A nuestro entender, Uds. se
han transformado en simples espectadores de la destrucción de la actividad económica, de las inversiones y de la actividad turística, comercial, agrícola y forestal de estas regiones.

Vemos con asombro la desconexión y el desconocimiento que tiene el poder legislativo de la realidad a la que se enfrentan los trabajadores forestales de este país sólo por querer trabajar. No se les mueve un pelo cuando argumentan en contra de proyectos de ley que son rechazados por dogmas y
decisiones de partido, los que, de ser aprobados , irían en directo apoyo al control del robo de la madera, contra las usurpaciones de predios, mejorarían el trabajo investigativo de las policías y permitirían definir nuevos mecanismos legales para controlar esta violencia. Tampoco son capaces de aportar al debate para encontrar la paz, la justicia y la tranquilidad para miles de
habitantes de las regiones del sur que hoy sufren por la violencia brutal y sin
control.

Dado lo anterior quisiéramos preguntarles:

1.- ¿Conocen o han escuchado lo que sucede en el sur del país?

2.- ¿Son capaces de dimensionar sus efectos y sus consecuencias?

3.- ¿Hay algún parlamentario o parlamentaria, tanto de la cámara como del senado, que vea que el bien mayor es que el país crezca, se desarrolle y sea justo con todos sus habitantes?

4.- ¿Dónde queda la responsabilidad del poder legislativo para velar por el cumplimiento de la normativa legal dentro de su función fiscalizadora y del resguardo del Estado de Derecho, que es la obligación mínima que la Constitución le impone a este poder, que nace del sentido común de la
democracia y que parece que hoy día se ha perdido?

Chile lo conformamos todos los que vivimos en él y los legisladores deben estar al servicio de él.

Sin otro particular, los saludan Forestalmente

Asociación de Contratistas Forestales A.G.
acoforag@acoforag.cl

P.D. Hay algunos Diputados y Senadores que conocen y están trabajando por solucionar el problema, pero la excepción confirma la regla.

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