Taller de costuras fabricó más de 3 mil 800 mascarillas para el hospital de Curacautín.

Desde el inicio de la pandemia el taller de costuras Danni pasó de fabricar buzos y ropa de colegio a mascarillas de papel médico destinadas al personal de salud.

Hace ya dos meses que el taller de costuras Dani de la comuna de Curacautín se convirtió en el mejor aliado del hospital local: fabricaron más de 3 mil 800 mascarillas destinadas a los funcionarios del establecimiento de salud, permitiendo con ello reforzar el stock de los elementos de protección personal con el que cuenta el establecimiento.

Adriana González y su esposo Luís Bernal fueron contactados por el hospital local para cotizar la fabricación de mascarillas con papel médico destinada a personal del centro hospitalario. La pareja de emprendedores no dudó en acoger la idea colocando solo una condición, el hospital debía entregar los insumos y ellos donarían la mano de obra.

“Nos fabrican mascarillas que son de un excelente material que se llama papel médico grado 3 que es resistente a fluidos y se usan para la atención no directa de pacientes. Cuando le preguntamos cuanto nos cobrarían por cada una fue muy lindo escuchar que nada, que esa era su forma de aportar a nuestro hospital. Ellos tienen a su hija y familiares en Italia, por tanto entendían la importancia de lo que harían” señaló el director del hospital, Andrés Cortés.

Las mascarillas fueron fabricadas con insumos que el hospital entregó a Adriana y a su esposo, que por más de 35 años se han dedicado a la fabricación de ropa escolar y que desde el 16 de marzo cambiaron radicalmente su rubro
“Yo nunca había hecho este rubro y nunca me imaginé en la vida hacer mascarillas (…) Ofrecimos hacer mil siempre y cuando fuera gratis (…) El primer día hicimos 88, después 100 y luego podíamos llegar a sacar 148 diarias (trabajando) entre 8 a 10 horas en el taller” señaló Adriana, que después de dos meses de trabajo llegó a confeccionar 3.880 mascarillas de papel médico.

“Esto es una tremenda satisfacción personal, porque pensábamos que con cada mascarilla que hicimos salvamos a alguien. Para mi ellos me vinieron a salvar a mí, del aislamiento, de estar solo, porque piensa que nosotros tenemos muchos amigos, nietos e hijos que no vemos de fines de febrero, entonces a mí las mascarillas y el hospital me salvó del encierro, así que agradecida eternamente de ellos” cerró la emprendedora.

Fuente: Ana María González Morales
Periodista
SSAN

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