Columna de Opinión: Las dudas que no despejó el estallido social. Hoy lo hace el Coronavirus

El estallido social que está en curso desde el 18 de octubre del 2019 es un proceso social que para comprenderlo a cabalidad se necesita tener una perspectiva de análisis crítica y multidimensional que considere conocimientos historiográficos, sociológicos, económicos, etc. Para no caer en las falacias de relacionar la protesta social con la delincuencia y/o con financiamiento extranjero.

El estallido social vino a poner en cuestionamiento ese Chile que desde la dictadura se había vendido a Latinoamérica y al mundo como ejemplo de “desarrollo”. Éramos los “Jaguares”, el sueño americano al sur del continente. Pero poca importancia se les daba a los estudios que venían alertando sobre la desigualdad oculta tras cifras que no son representantes de la realidad país. Sino de un 1% de la población que ha acaparado no tan solo gran cantidad de las riquezas naturales y económicas. Sino también son poseedores de un enorme capital político heredado y/o mantenido por relaciones endogámicas tras generaciones (buscar los segundos apellidos de ministros y empresarios para que vean que todo está en familia).

El clamor social por una educación de calidad, salud como un derecho y digna, fin a las AFP, agua como derecho constitucional, fin al modelo neoliberal, entre otros gritos que en marchas congregan a millones de personas, para algunos/as incrédulos sonsolo consignas partidistas.

Pero hoy las dudas para esos incrédulos del clamor social expresado en el estallido social se van despejando con el coronavirus. Pandemia de alcances planetarios que vino a desnudar ese Chile que no desean ver.

Del grito de marcha por una educación como un derecho. Nos topamos con medidas preventivas de suspensión de clases y de adecuación online de contenidos que no consideran la realidad y el contexto de la educación rural ni la urbana precaria. En donde no hay en algunos casos acceso a internet, ni muchos menos un computador.

Del grito por una salud digna que para quienes no conocen un hospital era exagerado. Nos encontramos con un sistema de salud pública desmantelado desde la década de los 90´. Tal es la precariedad del sistema que ni siquiera hay insumos para que los funcionarios/as ejerzan su labor de manera segura. Sin dejar de mencionar que la pandemia es “liderada” por Mañalich, ministro famoso por manipular las listas de espera para favorecer políticamente a su gobierno en el Piñera 1.

Del grito por un país más justo. Que para los/as mismos incrédulos es “socialismo” puro. Nos encontramos con miles de familias en todo el país que no pueden hacer aislamiento social preventivo, aunque la vida les penda de ello.  Pues sino los mata el virus, lo hará el hambre.

Hoy sino nos mata el coronavirus, tarde o temprano lo hará nuestro sistema político y económico basado desde su origen en el individualismo, competencia y extractivismo.

La oportunidad de construir una mejor sociedad y de aprender de estos sucesos está en nuestras manos.

Juan Hernández Arévalo.
T. Automatización y Control Industrial.
Sociología, Universidad Católica de Temuco
Comité Ambiental Comunal de Angol

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