Suicidio. ¿Cuánto de mito y cuánto de realidad?

Etimológicamente la palabra suicidio proviene de las expresiones latinas “sui” (uno mismo) y “caedere” (matar).

La Organización Mundial de la Salud, la define como: “Todo acto por el que un individuo se causa a sí mismo una lesión, o un daño, con un grado variable en la intención de morir, cualquiera sea el grado de intención letal o de conocimiento del verdadero móvil” (1976)

El suicidio es un problema de salud pública, complejo, de carácter multicausal, pero hablar de él no es fácil por ser considerado tema tabú, aun cuando el suicidio se encuentra entre las 10 primeras causas de muerte a nivel mundial (OMS 2000) y es la tercera causa de muerte en los jóvenes de 15-24 años, después de los accidentes y el homicidio (OMS 2005).

En Chile, la tasa de suicidios el año 2000 fue de 9,6 por 100.000 habitantes; el año 2009 fue de 12,7 por 100.000 habitantes, aumentando 3,1 puntos en el período de 10 años. La tasa de suicidios aumentó en el grupo de adolescente entre 10 a 14 años, de 1,0 por 100.000 el año 2000 a 1,9 por 100.000 el año 2009. La tasa más alta de suicidio se mantiene en los hombres de 65 años y más, alcanzando un 32,2 por 100.000 habitantes. (Departamento de Estadísticas e Información de Salud. 2010).

En general existe información errónea del tema y mitos o creencias que surgen de la cultura respecto al suicidio. Algunos mitos son:

“El que se quiere matar no lo dice”: Los datos objetivos señalan que cada diez personas que se suicidan, nueve de ellas dijeron claramente sus propósitos, y la otra dejó entrever sus intenciones de acabar con su vida. Esta creencia equivocada impide atender a las personas que manifiestan sus ideas suicidas o amenazan con suicidarse.

“Una persona que se va a suicidar no emite señales de lo que va a hacer”: Todo el que se suicida expresó con palabras, amenazas, gestos o cambios de conducta lo que ocurriría.

“Los que intentan el suicidio no desean morir, sólo hacen el alarde”:es un error tildarlos de alardosos, pues son personas a las cuales les han fracasado sus mecanismos útiles de adaptación y no encuentran alternativas, excepto el intentar contra su vida. “Todo el que se suicida está deprimido”: Aunque toda persona deprimida tiene posibilidades de realizar un intento de suicidio o un suicidio, no todos los que lo hacen presentan depresión.

“Al hablar sobre el suicidio con una persona en este riesgo se le puede incitar a que lo realice.”:Está demostrado que hablar sobre el suicidio con una persona en tal riesgo reduce el peligro de cometerlo, y puede ser la única posibilidad para el análisis de sus propósitos.

“El suicida desea morir”:Todo suicida se encuentra en una situación ambivalente, es decir, con deseos de morir y de vivir, es decir, desea morir si su vida continúa de la misma manera y desea vivir si se produjeran pequeños cambios en ella. Si se diagnostica oportunamente esta ambivalencia se puede inclinar la balanza hacia la opción de la vida

Es relevante abordar los mitos relacionados con el suicidio para contrarrestar la falta de prevención y remarcar que el suicidio es prevenible, existe tratamientos psicoterapéuticos focalizados en esta temática, la reparación es posible; se han creado lugares públicos y privados orientados a la contención y abordaje de intentos o conductas suicidas. Redes sociales de fono ayuda como “Programa Salud Responde: 600 360 7777”; Fundación “Todo Mejora” entre otros.

Alejandra Maco
Psicóloga
Académica Facultad Cs. De la Salud
UNAP Sede Victoria

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